Qué Saber Sobre El Azúcar (Y Cómo Comer Menos De Él)

Una guía práctica para distinguir entre azúcar natural y añadida, leer etiquetas y hacer cambios con menos azúcar para bajar la ingesta.

Kelsey Green
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Nutricionista (Grado en Ciencias de la Salud, Medicina Nutricional)
5,5 min de lectura

Una guía sencilla sobre el azúcar y cómo tomar decisiones más saludables

El azúcar está en casi todo lo que comemos y a menudo se esconde en alimentos en los que ni caeríamos. Aunque aporta dulzor y sabor, tomar demasiado puede afectar a tu salud, energía y peso. Entender los distintos tipos de azúcares y en qué alimentos aparecen te ayuda a controlar mejor tu ingesta de azúcar y a apoyar la pérdida de peso.

Azúcares naturales vs. azúcares añadidos: ¿cuál es la diferencia?

Es habitual etiquetar todo el azúcar como “malo”, pero hay diferencia entre el natural y el añadido. Veamos qué los distingue y cómo afecta cada uno a tu cuerpo.

¿Qué son los azúcares naturales?

Los azúcares naturales se encuentran en alimentos enteros y sin procesar como frutas, verduras, leche y algunos cereales. Forman parte natural de la composición original del alimento, a diferencia de los que se añaden o se extraen después.

Químicamente, la molécula de azúcar en sí no es necesariamente distinta a la del azúcar añadido. La diferencia está en todo lo que acompaña a ese azúcar naturalmente presente. Cuando te comes una manzana, no estás tomando azúcar en aislamiento: también recibes una buena cantidad de fibra, además de vitaminas, minerales, antioxidantes y agua. Este “paquete” cambia cómo procesa tu cuerpo ese azúcar.

La fibra es clave. Al ralentizar la digestión, el azúcar se libera a la sangre de forma más gradual en lugar de toda de golpe. Esta absorción más lenta ayuda a evitar picos bruscos y posteriores caídas de la glucosa que pueden dejarte con cansancio, irritabilidad y hambre poco después de comer. La fibra también prolonga la saciedad y favorece una digestión saludable.

Además, los alimentos integrales que contienen azúcares naturales suelen saciar más y es más difícil pasarse con ellos. Piensa en lo fácil que es beber un vaso grande de zumo con el azúcar de varias naranjas, pero comerte tres o cuatro naranjas enteras de una sentada sería bastante difícil: acabarías llenx o, simplemente, hartx de naranjas.

¿Qué son los azúcares añadidos?

Los azúcares añadidos son los que se incorporan a los alimentos durante el procesado o la preparación. Están presentes en una amplia variedad de productos, desde los obvios como golosinas y refrescos, hasta los menos evidentes como panes, salsas y aliños. La industria añade azúcar porque potencia el sabor y actúa como conservante.

A diferencia de los azúcares naturalmente presentes, los añadidos tienden a provocar subidas de glucosa más rápidas. Sin fibra ni otros nutrientes que amortigüen el impacto, se absorben con rapidez, provocando aumentos rápidos y significativos de la glucemia. El páncreas responde liberando un pico de insulina para bajarla, lo que puede llevar a un bajón de energía, más hambre y antojo de más azúcar. Así se crea un círculo difícil de romper.

Con el tiempo, un consumo alto y constante de azúcares añadidos puede contribuir a varios problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir los azúcares añadidos por debajo del 10% de tus calorías diarias. Esto incluye los azúcares añadidos a alimentos y bebidas por fabricantes, cocinerxs o por ti en casa, así como los que se encuentran de forma natural en productos como miel, siropes, zumos y concentrados de zumo (1). Estas recomendaciones se basan en la evidencia que relaciona el azúcar añadido con el aumento de peso y el riesgo de caries. Cambios en la cantidad de azúcares añadidos que consumes suelen ir acompañados de cambios correspondientes en el peso (1).

Para ponerlo en contexto: si consumes 1.800 calorías al día, el 10% equivaldría a 200 calorías de azúcar añadido, lo que son unos 50 gramos o, aproximadamente, 12 cucharaditas. Por ejemplo, un refresco estándar contiene alrededor de 39 gramos de azúcar añadido en una sola bebida. Si piensas que los azúcares añadidos aparecen en infinidad de otros alimentos a lo largo del día, es fácil ver lo rápido que puedes superar la recomendación.

Cómo detectar azúcares “ocultos” en tu dieta

Muchos alimentos procesados —incluso los que no saben dulces— pueden contener niveles altos de azúcares añadidos. Uno de los mayores retos al reducirlos no es evitar solo los azúcares obvios, sino identificar el azúcar que se esconde en alimentos cotidianos a los que apenas prestas atención. Aquí tienes algunas pistas para localizar esos azúcares ocultos.

1. Revisa la lista de ingredientes

Los ingredientes se listan en orden descendente por peso, así que si una forma de azúcar aparece arriba, ese producto contiene una cantidad significativa. Identificar el azúcar no siempre es sencillo, porque puede figurar con muchos nombres diferentes.

La industria utiliza decenas de tipos de azúcares y edulcorantes, y no todos incluyen la palabra “azúcar” en el nombre. Algunos de los más comunes que puedes ver:

  • Jarabes: jarabe de maíz, jarabe de maíz de alta fructosa, jarabe de arroz, sirope de arce, sirope de agave, golden syrup, jarabe de malta
  • Palabras que terminan en “-osa”: dextrosa, fructosa, glucosa, lactosa, maltosa, sacarosa
  • Otros nombres: melaza, miel, zumo de caña, “evaporated cane juice”, concentrado de zumo de fruta, malta, maltodextrina, malta de cebada, azúcar de coco, azúcar de dátil

2. Desconfía de las etiquetas “saludable”

Recuerda: que un producto se venda como “saludable” o “natural” no significa que no tenga mucho azúcar añadido. Mira siempre la información nutricional y la lista de ingredientes para entender de verdad el contenido de azúcar, incluso si a primera vista el producto parece bien. Muchos productos “low-fat” o “natural” llevan azúcar añadido para mejorar el sabor. Cosas como barritas de granola, batidos proteicos y yogures de sabores pueden sonar saludables, pero venir cargados de azúcar. Dale la vuelta al envase y comprueba tanto la lista de ingredientes como la tabla nutricional para saber qué estás consumiendo realmente.

3. Ojo con las bebidas azucaradas

Las bebidas merecen atención especial porque son una de las mayores fuentes de azúcar añadido en muchas dietas, y a menudo se consumen casi sin pensar. Elige agua o bebidas sin azúcar en lugar de refrescos, zumos y bebidas saborizadas. Cuidado también con los smoothies y las bebidas de café, que pueden tener mucho azúcar.

Cómo reducir tu consumo de azúcar

Si estás listx para reducir el azúcar añadido, aquí tienes las estrategias más fáciles para empezar.

1. Opta por postres y snacks con menos azúcar

Si te encantan los dulces, no hace falta quitarlos del todo —eso suele ser contraproducente y genera sensación de restricción. Enfócate en alternativas con menos azúcar que sigan calmando el antojo. Por ejemplo, si te encanta el chocolate, pásate al chocolate negro con alto porcentaje de cacao: suele llevar menos azúcar que el con leche y su sabor más intenso sacia con porciones más pequeñas.

2. Endulza de forma natural con fruta

En lugar de espolvorear azúcar o echar miel al cereal o a la avena, añade fruta fresca como plátano, frutos rojos o manzana. Aportan dulzor natural y, además, un buen extra de nutrientes y fibra. Este cambio sencillo reduce el azúcar añadido y sube el valor nutricional del desayuno.

3. Prepara versiones caseras de alimentos procesados

Siempre que puedas, elige comidas y snacks caseros en lugar de los envasados. Así controlas por completo los ingredientes y puedes reducir o eliminar azúcares añadidos. Muchos productos comprados —aunque parezcan “caseros”— suelen llevar bastante más azúcar. Cocinando en casa evitas los excesos típicos de los procesados. Y aunque no hagas todo desde cero, leer etiquetas te ayuda a escoger opciones con menos azúcar.

Ideas clave

  • El azúcar no es malo por sí mismo, pero demasiado azúcar añadido puede afectar a tu energía, tu peso y tu salud en general.
  • La idea es ser más consciente de dónde viene el azúcar añadido y tomar decisiones intencionales para encontrar alternativas.
  • Si te centras en alimentos enteros, revisas etiquetas y haces cambios sencillos, puedes reducir tu consumo de azúcar de forma notable.

Referencias

Organización Mundial de la Salud (OMS), 2015. Directriz: ingesta de azúcares para adultos y niños. https://www.who.int/publications/i/item/9789241549028

Kelsey Green
Nutricionista (Grado en Ciencias de la Salud, Medicina Nutricional)